Nacido y criado en el corazón de una comunidad trabajadora, mi camino en la vida pública no comenzó en un despacho, sino en las calles. Desde joven, entendí que los problemas estructurales de nuestra ciudad la falta de agua, la inseguridad y el desempleo no se resuelven con promesas vacías, sino con gestión basada en datos y una profunda empatía humana.
No soy un político de escritorio. Mi metodología de trabajo se basa en la "Gobernanza de Terreno": paso el 60% de mi semana fuera de la oficina, supervisando obras de empedrado y dialogando con las comisiones vecinales. Esta cercanía me ha permitido diseñar políticas que no mueren en un papel, sino que florecen en la mesa de cada familia.
Hoy, mi carrera se encuentra en una etapa de madurez y ascenso. Mi compromiso es elevar el estándar de lo que esperamos de nuestros servidores públicos. No busco ocupar un cargo, busco liderar una transformación donde la transparencia sea absoluta, la innovación sea la norma y la dignidad ciudadana sea el eje innegociable de cada decisión.